Vendedores ambulantes en la Ciudad de México; vendedores en carritos en Nueva York; tiradores de rickshaws en Calcuta; conductores de minibuses en Manila; recolectores de basura en Bogotá; y barberos en la vía pública en Durban: las personas que trabajan en las calles o al aire libre son los trabajadores en la economía informal más visibles. Las calles de ciudades, poblaciones y pueblos en la mayoría de los países en desarrollo, y en muchos países desarrollados, están llenas de barberos, zapateros, recolectores de desechos y recicladores de materiales. Vendedores y comerciantes ambulantes pueden ser encontrados en todas partes, incluso en áreas residenciales, y venden toda clase imaginable de productos. En muchos países, cargadores, personas con carritos, vendedores ambulantes en bicicletas, jaladores de rickshaws, y conductores de carretas jaladas por camellos, bueyes o caballos se hacen camino por las estrechas vías de los pueblos o a través del laberinto de autos, camiones, camionetas, y autobuses en las calles de la ciudad.

Pero la economía informal incluye actividades y trabajadores que son menos visibles, o que son incluso invisibles. Allá en las vías atestadas en la mayor parte de las ciudades o poblaciones existen pequeños talleres que reparan bicicletas y motocicletas; reciclan chatarra; producen muebles y partes de metal; curten piel y cosen zapatos; tejen, tiñen y estampan telas; pulen diamantes y otras piedras preciosas; producen y bordan ropa; separan y venden ropa, papel y desechos de metal; y mucho más.

Los trabajadores en la economía informal menos visibles, la mayoría de ellos mujeres, venden o producen bienes desde sus hogares: trabajadoras de la industria del vestido; bordadoras; enrolladoras de palitos de incienso; productoras de bolsas de papel; productoras de cometas; procesadoras de comida; entre otros. Este grupo de trabajadores menos visible no está confinado a los países en desarrollo. Pueden ser encontrados en todo el mundo, incluyendo a: trabajadores de la confección en Toronto; bordadoras en la isla de Madeira; zapateros en Madrid; y ensambladores de partes electrónicas en Leeds. Algunos de estos trabajadores a domicilio laboran por cuenta propia, mientras que otros lo hacen a destajo para un contratista o una firma.También están aquellos trabajadores –por lo general mujeres, de nueva cuenta– quienes trabajan en los hogares de otros: las decenas de millones de trabajadoras del hogar en el mundo, las cuales se encuentran entre las peores pagadas y las más vulnerables de entre todos los trabajadores.

Pero la mayor parte de los trabajadores en la economía informal tienen una cosa en común: la ausencia de reconocimiento legal y protección.

Esta sección incluye información detallada de estas categorías de trabajadores en la economía informal: