Nicaragua MDG3 Fair Trade (10)-XL
El desarrollo de estrategias de crecimiento basadas en exportaciones por parte de muchos países en desarrollo ha incorporado a muchos agricultores minifundistas a las cadenas de valor mundiales. Ellos son a menudo los productores primarios en la producción de materias primas como cacao, café y algodón.

Introducción

Las definiciones de este grupo varían según el cultivo y el contexto, y existe una diversidad de modelos de integración de los agricultores minifundistas a las cadenas de valor mundiales. Se entiende generalmente que el término “minifundista” abarca los agricultores minifundistas que no poseen o controlan la tierra que cultivan. A menudo, el término “productor cautivo y/o cultivador subcontratado” es utilizado para referirse a minifundistas que se encuentran en una relación de dependencia, gestionada por un exportador.

Los minifundistas comparten un número de características, independientemente de si controlan o no la tierra que cultivan o la mercancía que producen, como se detalla en la Orientación sobre minifundistas (disponible sólo en inglés) de la Iniciativa de Comercio Ético (ETI, por su sigla en inglés):

  • Producen volúmenes relativamente pequeños en parcelas relativamente pequeñas
  • Pueden producir una mercancía de exportación como principal actividad de sustento o como parte de un portafolio de actividades de sustento
  • Generalmente disponen de menos recursos que los agricultores de escala comercial
  • Normalmente son considerados parte de la economía informal (es decir, podrían no estar registrados, tenderían a ser excluidos de aspectos de la legislación laboral, a carecer de protección social y a tener registros limitados)
  • Pueden ser hombres o mujeres
  • Pueden depender del trabajo familiar, pero pueden contratar a trabajadores
  • Con frecuencia son vulnerables en las cadenas logísticas

La Fairtrade Labelling Organisation (FLO) [la organización que coordina el sellado de comercio justo] define a un minifundista como un productor que depende del trabajo familiar, a diferencia del trabajo no familiar. Los agricultores minifundistas que abastecen a mercados de comercio justo normalmente están organizados en cooperativas o asociaciones de productores que establecen el enlace con el mercado y ofrecen diferentes niveles de apoyo a sus miembros.

Magnitud e importancia

La mitad de la población mundial trabaja en la agricultura. El 40% de la fuerza laboral agrícola (unos 440 millones de trabajadores) son empleados asalariados; el otro 60% son agricultores autónomos; principalmente agricultores minifundistas (Fyfe 2002).

En la mayoría de los países africanos, la agricultura representa al 70% de la fuerza laboral, más del 25% del PIB, y el 20% de la agroindustria. La agricultura sigue siendo mayormente tradicional y se concentra en las manos de minifundistas y ganaderos nómadas (Economic Report on Africa 2009). En muchos países las mujeres realizan gran parte del trabajo en sistemas de producción minifundistas. En Etiopía, por ejemplo, las mujeres, según se informa, realizan más del 80% del trabajo en la producción del café.

En 2005, ONU Mujeres le encargó a WIEGO la producción de su publicación principal El progreso de las mujeres en el mundo sobre el tema “Mujeres, trabajo y pobreza”. En este trabajo se encontró que el trabajo no remunerado en granjas familiares representaba el 20% del empleo informal femenino en Ghana, el 34% en la India y el 85% en Egipto.

Fuerzas motoras y condiciones laborales

La agricultura es una de las industrias más peligrosas, con una alta tasa de accidentes fatales (Longley 2011). La exposición a pesticidas y otras sustancias químicas representa un riesgo para la salud, y la falta de planes de protección social empeora la situación para los trabajadores agrícolas.

En muchos países en desarrollo, la producción minifundista permanece a un nivel de subsistencia. Los minifundistas normalmente carecen de acceso a crédito, reciben poco apoyo técnico y a menudo tienen una productividad baja debido a la incapacidad de invertir en cosas como semillas mejoradas y la fertilización del suelo. Los minifundistas generalmente dependen de métodos de producción intensivos en mano de obra y trabajo familiar, si bien con frecuencia tienen que contratar mano de obra, especialmente en los momentos clave en el ciclo de producción como, por ejemplo, en tiempos de cosecha. Puesto que ellos mismos viven en una situación de pobreza, las condiciones de los trabajadores contratados suelen ser muy malas.

En los casos donde los minifundistas están ligados a los mercados de exportación –a través de mercados de comercio justo que aplican normas para productos como el cacao y café, o a través de planes de productores subcontratados en la horticultura, donde los compradores, como supermercados, se han comprometido a diversos códigos de conducta ética– quizás se preste más atención a las condiciones laborales.

Políticas y programas

A pesar de la importancia de la agricultura en regiones como África, y de que los gobiernos reconocen la necesidad de inversión para aumentar la productividad, la insuficiencia de capital en la agricultura y la falta de inversión en infraestructura siguen siendo un obstáculo para sacar a los minifundistas de la pobreza. Un estudio que se realizó en 2008 para verificar cuántos países africanos habían cumplido su compromiso de 2003 de dedicar más del 10% de su gasto nacional a la agricultura encontró que sólo el 19% habían alcanzado este objetivo (Economic Report on Africa 2009).

Con respecto a la situación de las mujeres en la producción minifundista, mayores esfuerzos internacionales de entidades de Naciones Unidas, donadores y organizaciones de desarrollo han dado como resultado la introducción de más políticas progresistas y reformas legales por parte de muchos gobiernos para tratar de remediar las desigualdades de género que perjudican a las mujeres. Sin embargo, aun cuando existe un entorno de política más favorable, la brecha entre las políticas y su puesta en práctica sigue considerable

Organización y voz

Muchos minifundistas se han organizado en cooperativas y asociaciones de productores para la producción y comercialización. Con el crecimiento de la certificación de comercio justo, inicialmente para el café, el cacao y los plátanos, hubo originalmente un enfoque en sistemas de producción minifundistas. Los requerimientos de la certificación para calificar de acuerdo a las normas para minifundistas, así como los costos de la certificación, también, actuaron como motor para que los agricultores minifundistas se organizaran. Los agricultores minifundistas de comercio justo certificados en América Latina están unidos en una red regional, la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Comercio Justo (CLAC), y en África en la Africa Fairtrade Network (AFN, por su sigla en inglés).

En 2003, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por su sigla en inglés) advirtió que la proliferación de supermercados podría marginalizar a los agricultores minifundistas en África a menos que se organizaran en cooperativas para satisfacer nuevos requerimientos de mercado, crédito y tecnología (FAO 2003). En un taller de la FAO sobre sistemas de alimentos en los países en desarrollo, Thomas Reardon de la Michigan State University señaló que los 200 supermercados y 10 hipermercados de Kenia ya compraban tres veces más productos agrícolas de granjeros locales que la cantidad de éstos que Kenia exportaba a nivel mundial. En Sudáfrica, los supermercados representaban más del 55% del comercio minorista de alimentación nacional. La FAO ha ayudado a los agricultores minifundistas organizarse en grupos y a las cooperativas para enfrentar la nueva realidad.

La Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA), con 367 afiliados en 122 países, también ha estado involucrada activamente en un número de iniciativas para proteger los derechos de los agricultores minifundistas, así como los trabajadores agrícolas asalariados a medida que luchan contra la liberalización del comercio, la industrialización, la comercialización y la globalización. El sindicato de trabajadores agrícolas más grande –CONTAG– es un afiliado de la UITA en Brasil. Sus 9 millones de miembros incluyen tanto trabajadores agrícolas como pequeños granjeros (Fyfe 2002).

Si bien el progreso ha sido lento, ha habido algunos éxitos. Por ejemplo, los trabajadores agrícolas, aparceros y pequeños granjeros en la India organizaron ininterrumpidamente protestas para impedir que Tata Motors construyera una planta de producción de automóviles en tierras agrícolas de primera, expropiadas por el gobierno estatal en Singur, Bengala Occidental. A pesar de enormes críticas del gobierno estatal, las bases y los líderes de los sindicatos fueron capaces de inspirar un movimiento sostenido y a gran escala. Al final, Tata Motors renunció a sus planes de Singur y trasladó la producción a una zona cerca de Ahmedabad donde no destruiría tanta tierra productiva y tantos medios de sustento. 

La membresía de mujeres en cooperativas de minifundistas sigue siendo relativamente baja salvo en casos como el de Kuapa Kokoo en Ghana y la cooperativa de Gumutindo en Uganda, donde la participación de las mujeres es mayor debido a la aplicación de un sistema de cuotas. Las barreras a la membresía de mujeres se deben, a menudo, al hecho de que los criterios se basan en el estatus de “jefe de familia” o la propiedad de la tierra

No obstante, estos ejemplos y muchos otros constituyen señales alentadoras de que los minifundistas han sido capaces de mejorar su situación mediante la organización.