Los desafíos para medir el trabajo del hogar

El primer desafío de medición es uno básico: ¿qué tipo de actividades deberían incluirse como trabajo doméstico en la definición estadística utilizada en la recolección y tabulación de los datos? Y, dadas las tres clasificaciones principales para las características del empleo, ¿cómo se puede poner en práctica esta definición?

No existe una definición estadística común entre los países de lo que es el trabajo doméstico. La Organización Internacional del Trabajo usa en su informe Trabajo Decente para las Trabajadoras y los Trabajadores Domésticos una definición estadística del trabajo doméstico que se basa en la Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones (CIUO) (OIT 2010). Es una definición exhaustiva que captura las categorías más relevantes de personas empleadas en el trabajo del hogar.

Dada la naturaleza del marco de la CIUO, no puede haber una categoría ocupacional discreta a mayor nivel que abarque todos los tipos de trabajos realizados por los trabajadores del hogar. La definición estadística de la OIT incluye cuatro códigos ocupacionales al nivel de cuatro dígitos de la clasificación: tres bajo CIUO-88 Gran Grupo 5: Trabajadores de los servicios y vendedores de comercios y mercados, y uno bajo CIUO-88 Gran Grupo 9: Trabajadores no calificados, de la manera siguiente:

  • 5121 – Ecónomos, mayordomos y afines
  • 5131 – Niñeras y celadoras infantiles
  • 5133 – Ayudantes de enfermería a domicilio
  • 9131 – Personal doméstico

Sin embargo, el uso de esta definición para recolectar, tabular y recopilar datos sobre los trabajadores del hogar plantea ciertos desafíos. La definición exige que se tabulen cuatro diferentes sub sub-subcategorías ocupacionales al nivel de cuatro dígitos. Pero, a menudo, los datos no se recolectan, codifican y/o tabulan al nivel de cuatro dígitos del código ocupacional, ya que se requiere de recursos humanos y financieros para hacerlo. Otro problema consiste en que al preparar las bases de datos internacionales, no se les pide a los países que proporcionen los datos al nivel de cuatro dígitos de desagregación. En la base de datos LABORSTA, por ejemplo, la OIT recolecta y difunde datos sobre el empleo por ocupación al nivel de un solo dígito de la CIUO.

Un problema adicional es que no todos los trabajadores y trabajadoras que podrían considerarse trabajadores del hogar son incluidos en las ocupaciones identificadas en el informe de la OIT. Particularmente, la CIUO incluye códigos para guardias de seguridad, choferes y jardineros, pero no tiene códigos separados para aquellos que están empleados por hogares privados.

Dados los problemas para recolectar, tabular y/o comunicar los datos al nivel de cuatro dígitos, otro método de medición del trabajo del hogar se basa en la Categoría P: Hogares privados con servicio doméstico de la Clasificación Industrial Internacional Uniforme de todas las actividades económicas (CIIU). Esta categoría de un dígito incluye las actividades de hogares privados que emplean personal doméstico de todo tipo como los que normalmente consideramos que realizan trabajo doméstico: amas de llaves y encargadas de limpieza, cocineras, meseros, ayudantes de cámara, mayordomos, lavanderas, así como jardineros, porteros, mozos de cuadra, choferes, conserjes, gobernantas, niñeras, tutores, etc. En la actualidad es probablemente el mejor método para estimar la situación de las trabajadoras y los trabajadores del hogar a nivel internacional porque  está disponible para más países que el método de la CIUO.  Se utilizó por la OIT al preparar los datos para el informe que se mencionó anteriormente. Sin embargo, si esta definición se pone en práctica fielmente, esta medición basada en la CIIU excluye a un número creciente de trabajadores del hogar, especialmente en los países en desarrollo, que son empleados por agentes o servicios intermediarios para proveer servicios de atención médica, de asistencia doméstica, de limpieza y de seguridad.

Para mejorar los datos sobre los trabajadores del hogar, los estadísticos y representantes necesitan abordar las siguientes cuestiones:

  • ¿Debería la definición de los trabajadores del hogar incluir a los trabajadores que son contratados y pagados por una agencia intermediaria para proveer servicios domésticos? ¿Son las características y condiciones laborales entre los trabajadores contratados por individuos y/o hogares y aquellos empleados por agencias lo suficientemente parecidas para incluir a ambos en la misma categoría estadística? Algunos argumentan que, puesto que estos trabajadores no son contratados por hogares privados, la naturaleza de sus arreglos de empleo es totalmente diferente de la de los trabajadores contratados y, por ello, debería haber dos categorías distintas: una para los trabajadores del hogar contratados por agencias, y otra para los trabajadores del hogar contratados por hogares. No obstante, en lo que respecta a los objetivos de políticas, ambas categorías de trabajadores se beneficiarían de un acceso similar o equivalente a la protección social y salarios y condiciones decentes de trabajo.
  • ¿Cuán importante es el número de trabajadores del hogar contratados por agencias en relación con los trabajadores del hogar contratados por hogares en los países desarrollados? ¿Cuántos de estos trabajadores no figuran en los datos de la categoría P de la CIIU? Esto quizás podría examinarse mediante archivos de microdatos para unos cuantos países.

Además de estos principales desafíos de medición existen otros problemas básicos de estadística que se deben considerar al recopilar y analizar los datos sobre el trabajo del hogar. En primer lugar, muchos de los trabajadores del hogar son migrantes –a menudo trabajadores no declarados– mientras otros, particularmente los más jóvenes, son parientes “que se dedican al trabajo doméstico a cambio de acomodación y alimentación” (Lund y Budlender 2009). Es posible que los estudios de la fuerza laboral no capturen a estos trabajadores, particularmente en los países desarrollados.

En segundo lugar, no todos los trabajadores del hogar tienen trabajos informales. Si por ejemplo un empleador de un trabajador doméstico hace una contribución al fondo de pensiones, se considera que el trabajador tiene un empleo formal. No siempre es fácil definir cuáles de los trabajadores del hogar tienen un trabajo formal o informal, y depende de las preguntas que se les hagan a los trabajadores del hogar y de las tabulaciones que se produzcan sobre ellos.

En tercer lugar, no todos los países recolectan datos sobre el lugar donde los trabajadores temporales o contratados son empleados. Por consiguiente no sería posible determinar cuáles de los trabajadores temporales o contratados trabajan en hogares de otros.

La OIT y la red de WIEGO trabajan con el Grupo de Expertos sobre Estadísticas del Sector Informal (conocido como el Grupo de Delhi), oficinas nacionales de estadística, así como analistas de datos nacionales y representantes para mejorar las mediciones y los datos estadísticos sobre el trabajo doméstico: Los datos sobre el trabajo doméstico urbano en América Latina presentados en este sitio web es uno de los resultados de este esfuerzo colectivo.

La información en esta página web está basada en comunicaciones personales con Françoise Carré y Joann Vanek (2010) del Programa de Estadísticas de WIEGO.