Los vendedores ambulantes son un componente integral de las economías urbanas alrededor del mundo. Como distribuidores de mercancías y servicios asequibles, estos trabajadores proporcionan a los consumidores opciones convenientes y accesibles de comercio minorista y forman una parte vital de la vida económica y social de una ciudad. La venta ambulante como ocupación ha existido por cientos de años (Bromley 2000), y es considerada una piedra angular del patrimonio histórico y cultural de muchas ciudades.

La literatura académica sobre la venta ambulante comúnmente considera de manera general a los vendedores ambulantes como vendedores que venden mercancías o servicios en espacios públicos. Esto incluye una gama completa de mercancías y servicios, comercializados a nivel mayorista o minorista, en las calles o en otros espacios públicos relacionados –incluyendo veredas, callejones y terraplenes–. “Vendedor ambulante” puede referirse a vendedores con puestos fijos, tales como quioscos; vendedores que operan desde puesto semifijos, tales como mesas plegables, cajones, stands plegables, o carretillas con ruedas que son removidas de las calles y almacenadas durante la noche; vendedores que venden desde un sitio fijo sin un puesto, exhibiendo mercancías sobre pedazos de tela o plástico; o vendedores móviles que caminan o andan de bicicleta por la calle mientras venden (OIT 2002).TerminologíaEl término “vendedor ambulante” en inglés es típicamente utilizado en forma intercambiable con “comerciante ambulante”, “vendedores puerta a puerta” y “vendedor callejero”. También existen muchos términos locales y variaciones regionales1.

Los vendedores ambulantes a veces se distinguen de los vendedores que operan en los espacios públicos que no son específicamente calles o que no están relacionados con las calles –estaciones de tren, ómnibus, parques públicos, etc.– pero más comúnmente el término es utilizado de manera inclusiva.Los vendedores ambulantes se distinguen frecuentemente de los vendedores que operan en mercados oficiales que se encuentran al interior de inmuebles, que pueden ser públicos o privados. En muchos países, los vendedores ambulantes son trasladados a mercados o edificios públicos (municipales) que son de propiedad privada y convertidos en ferias fuera de las calles bajo el auspicio de programas municipales. Una vez que se trasladan fuera de las calles, a estos vendedores se les refiere típicamente como vendedores feriantes o micro-emprendedores, si bien sus negocios permanecen prácticamente iguales en los demás aspectos. En la mayoría de los países, los términos locales distinguen entre los distintos tipos de vendedores ambulantes, de acuerdo al  tiempo o al lugar en donde trabajan. En las estadísticas oficiales de algunos países, los vendedores ambulantes son un subgrupo dentro de la categoría “comerciantes informales”, que también incluye a personas que venden desde sus casas.

 

Contexto laboral

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El contexto laboral de los vendedores ambulantes varía. Muchos trabajan durante largas horas diariamente desde el mismo sitio. Típicamente, estos vendedores y sus familias dependen de las ganancias provenientes de la venta como la principal fuente de ingresos de su hogar. Otros vendedores suelen  rotar entre dos o más sitios, tomando ventaja de los distintos tipos de clientela y de los distintos patrones de movimiento urbano a lo largo del curso de un día. Algunos vendedores trabajan más a tiempo parcial, en mercados rotativos semanales o como vendedores estacionales de artículos especiales. Mientras unos dependen de la venta ambulante como ocupación primaria o secundaria regular, otros venden solamente cuando se presenta una oportunidad para obtener ingresos extras.

Asimismo, se puede encontrar una variedad de situaciones en el empleo entre los vendedores ambulantes. La mayoría de los vendedores trabajan como emprendedores independientes autoempleados, ya sea con o sin empleados. También existen muchos vendedores que laboran como trabajadores familiares contribuyentes, y algunos trabajan como empleados de empresas informales o incluso formales2. Existen otros que venden bienes a consigna por parte de compañías formales o informales. Si bien el nivel de ingresos varía entre los vendedores ambulantes, las encuestas muestran que una mayoría abrumadora entre estos trabajadores carece de acceso a la protección social y están sujetos a una gama de riesgos laborales.

Para ver las últimas noticias en todo el mundo sobre este sector, visite nuestra sección de noticias.

 

Tamaño y magnitud

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Siendo el segmento más visible de la economía informal urbana, es indiscutible que existen miles –y en algunos casos, decenas o cientos de miles– de vendedores ambulantes en la mayoría de las grandes ciudades del mundo en desarrollo. Sin embargo, es sumamente difícil elaborar estimados precisos acerca del número de vendedores ambulantes en cualquier ciudad determinada. En algunos países existen estadísticas oficiales de vendedores ambulantes, aunque probablemente éstas subestiman el número total de personas involucradas en esta actividad. Algunos de los desafíos específicos para calcular el tamaño de la población de vendedores ambulantes se exploran más adelante.

Estadísticas oficiales sobre vendedores ambulantes

Donde existen estadísticas de vendedores ambulantes a nivel nacional, éstas generalmente estiman que la proporción de vendedores ambulantes dentro de la totalidad de empleos no agrícolas es entre 2 y 9 por ciento (OIT 2002: 52). Esta proporción es significativamente más alta en ciudades africanas: los vendedores ambulantes representan el 15,3 por ciento del empleo total en Cotonou, Benin; el 16,4 por ciento en Bamako, Malí; y el 20 por ciento en Lomé, Togo. Como proporción del total del empleo informal, los vendedores ambulantes generalmente representan entre el 15 y el 25 por ciento en las ciudades africanas, el 10 y el 15 por ciento en las ciudades asiáticas, y el 5 y el 10 por ciento en las ciudades latinoamericanas (ver tabla 1).

 

Tabla 1
Vendedores ambulantes como proporción del empleo total
y el empleo informal total en ciudades (2001-2003)

% del empleo total % del empleo informal total
África
Cotonou, Benin 15,3 18,8
Ouagadougou, Burkina Faso 13,6 16,7
Abidjan, Costa de Marfil 12,7 16,0
Antananarivo, Madagascar 9,9 15,3
Bamako, Malí 16,4 19,9
Niamey, Níger 10,4 13,5
Dakar, Senegal 10,4 13,0
Lomé, Togo 20,0 24,0
Asia
Ahmedabad, India* 7,0
Hanoi, Vietnam** 6,0 11,3
Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam** 6,2 11,3
América Latina
Buenos Aires, Argentina 2,7 5,4
Lima, Perú 5,4 9,2

*1999 / ** 2007
Fuente: DIAL (2010); Esquivel (2010)

A nivel nacional, los vendedores ambulantes representan el 14,6 por ciento del total del empleo no agrícola en Sudáfrica, el 9 por ciento en Guatemala, el 8 por ciento en Kenia, el 6 por ciento en Túnez, y entre el 1 y el 5 por ciento en Brasil, Costa Rica, India y México (Wills 2009; OIT 2002). Estas cifras se traducen en números absolutos significativos: en la India, el número estimado de vendedores ambulantes excede 3,1 millones, en Brasil alrededor de 2 millones, y en México casi 1,3 millones (Unni 2011; Budlender 2011; OIT 2002).

A continuación se detalla un desglose regional de las estadísticas oficiales disponibles sobre los vendedores ambulantes:

África (Herrera et al. 2012; OIT 2002)

  • En las ciudades africanas las estadísticas oficiales generalmente estiman que los vendedores ambulantes forman entre el 20 y el 30 por ciento del empleo total, y entre el 15 y el 25 por ciento del empleo informal total.
  • A escala nacional, los vendedores ambulantes representan un 14 por ciento del empleo informal no agrícola en Ghana y el 15 por ciento en Sudáfrica.
  • Los comerciantes informales –de los cuales aproximadamente la mitad son comerciantes ambulantes– representan más del 40 por ciento del empleo informal total en Abidjan, Bamako, Cotonou, Lomé, y Ouagadougou.
  • El sector informal representa el 85 por ciento o más del empleo total en el comercio en Benin, Burkina Faso, Chad, Kenia, Malí y Túnez.
  • Los comerciantes informales contribuyen entre el 46 y el 70 por ciento del valor agregado total del comercio en Benin, Burkina Faso, Chad, Kenia, Malí y Túnez.
  • Las mujeres constituyen más de dos tercios de los comerciantes ambulantes en las principales ciudades de Benin, Costa de Marfil, Ghana, Malí y Togo, y más de la mitad en Kenia, Madagascar, Senegal y Sudáfrica.

Asia

  • En la India, los comerciantes ambulantes representan aproximadamente el 3 por ciento del total del empleo no agrícola. De acuerdo con estadísticas oficiales esto se traduce en más de 3,1 millones de comerciantes ambulantes a nivel nacional (Unni 2011). Estimados no oficiales sugieren que el número es más próximo a los 10 millones (Bhowmik 2010).
  • En las ciudades vietnamitas de Hanoi y Ho Chi Minh los vendedores ambulantes representan más del 11 por ciento del empleo informal total. En estas ciudades los comerciantes informales en conjunto representan el 26 y el 35 por ciento del empleo informal total, respectivamente (Herrera et al. 2012).
  • Según autoridades municipales, académicos y ONG locales, existen alrededor de 90.000 vendedores ambulantes en Dhaka (Bangladesh); 10.000 en Colombo (Sri Lanka); 100.000 en Bangkok (Tailandia); 50.000 en Singapur; 47.000 en Kuala Lumpur (Malasia); 50.000 en Manila (Filipinas); y 800.000 en Seúl (Corea del Sur) (Bhowmik 2010).
  • El sector informal representa más del 90 por ciento del empleo total en el comercio en la India y en Indonesia.
  • Las mujeres representan más de dos tercios de los vendedores ambulantes en Hanoi y Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam. En Ahmedabad, India, las mujeres representan alrededor del 10 por ciento de los vendedores ambulantes.

América Latina

  • En Lima, Perú, los vendedores ambulantes representan alrededor del 9 por ciento del empleo informal total. Esto se traduce en aproximadamente 240.000 vendedores, de los cuales el 65 por ciento son mujeres (Herrera et al. 2012).
  • En Bogotá, Colombia, los vendedores ambulantes representaron casi el 20 por ciento de la fuerza de trabajo informal en 1996. El número absoluto de vendedores ambulantes ha aumentado dramáticamente desde ese año, de 220.000 en 1996 a 558.000 en 2005 (Roever 2010, con base en datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE).
  • En Caracas, Venezuela, los datos del censo muestran que los vendedores ambulantes representan más del 5 por ciento del total de la población económicamente activa. Esto incluye a casi los 49.000 vendedores ambulantes, así como  a los vendedores que trabajan en quioscos (4.600) y mercados (8.150) (Roever 2010; García Rincón 2010).
  • Los comerciantes ambulantes representan alrededor del 9 por ciento del total del empleo no agrícola en Guatemala, y entre el 3 y el 4 por ciento del total del empleo no agrícola en Brasil, México y Venezuela (OIT 2002).
  • Las mujeres representan alrededor del 30 por ciento de los vendedores ambulantes en Argentina, Brasil y Venezuela; del 45 por ciento en México; y del 55 por ciento en Guatemala (Esquivel 2010; OIT 2002).

En todos los casos, es posible que estas cifras subestimen el número total de personas involucradas en el comercio ambulante, dado que podrían excluir a todos aquellos que se dedican al comercio ambulante como ocupación secundaria, estacional o temporal. Debido a que estas figuras provienen de estadísticas oficiales, existe la posibilidad de que los comerciantes omitan reportar que trabajan en espacios públicos por temor a consecuencias negativas.

Mujeres en la venta ambulante

La venta ambulante es una de las categorías más importantes de trabajo informal para las mujeres. Los bajos costos de entrada y horarios flexibles convierten la venta ambulante en una opción atractiva para las mujeres pobres; para muchas, es la única opción que tienen.

En muchos países, las mujeres representan la mayoría de los vendedores ambulantes. Esto es especialmente cierto en el caso de África: las mujeres representan más de dos tercios de los comerciantes ambulantes en las ciudades principales de Benin, Costa de Marfil, Ghana, Malí y Togo, y más de la mitad en Kenia, Madagascar, Senegal y Sudáfrica (Herrera et al. 2012; Budlender 2011; OIT 2002). Las mujeres también constituyen la mayoría entre los comerciantes ambulantes en algunas ciudades de Asia y América Latina, incluyendo a Hanoi (79%), Ciudad Ho Chi Minh (67%) y Lima (65%). Sólo en las pocas ciudades donde las normas culturales restringen las actividades económicas de las mujeres es que éstas representan el 10 por ciento o menos de los vendedores ambulantes.

Las vendedoras ambulantes típicamente ganan menos que los hombres, y en muchos países menos de la mitad que los hombres. En 2000 en la India, por ejemplo, las vendedoras ganaron entre US$0,48 y 1,92 por día, mientras que los hombres ganaron entre US$0,80 y 3,28 por día (Chen y Snodgrass 2001)3. En Sudáfrica en 2007, el ingreso promedio por hora de las mujeres fue de US$0,74 mientras que el ingreso promedio por hora de los hombres fue de US$0,93 (Wills 2009)4.  Este patrón se mantiene en Lima, Perú, donde en 2006 las vendedoras ganaron, en promedio, alrededor del 45 por ciento de lo que ganaron los vendedores5.

El desafío de recolectar datos estadísticos sobre vendedores ambulantes

Encontrar datos confiables sobre el tamaño de la población de vendedores ambulantes en cualquier ciudad dada puede ser desafiante. Para empezar, las estadísticas oficiales sobre vendedores ambulantes solo están disponibles en algunos países. Una razón por la cual los vendedores ambulantes se encuentran ausentes de las estadísticas oficiales es que los censos de población nacionales y las encuestas de la fuerza de trabajo con  frecuencia no cuentan con una pregunta acerca del “lugar de trabajo” que incluya alternativas de respuestas apropiadas que permitirían a los analistas de datos identificar a los comerciantes ambulantes. En aquellos casos donde sí cuentan con una pregunta sobre el lugar de trabajo, los resultados con frecuencia no son tabulados o diseminados. Más aún, si bien la venta ambulante está incluida en la clasificación internacional uniforme de ocupaciones (CIUO-88), las categorías para los comerciantes ambulantes raramente se presentan en las estadísticas oficiales (OIT 2002: 51).

Cuadro 1

Vendedores ambulantes y estadísticas oficiales

¿Por qué los vendedores ambulantes pueden no estar incluidos en las estadísticas oficiales?
  • No existe una pregunta de “lugar de trabajo” en los censos de población y en las encuestas de la fuerza de trabajo.
  • La pregunta sobre “lugar de trabajo” carece de categorías de respuestas apropiadas que permita que los analistas de datos identifiquen a los comerciantes ambulantes.
  • Donde existe una pregunta sobre el “lugar de trabajo” con categorías de respuestas adecuadas, los resultados no son tabulados o diseminados.
  • Las categorías ocupacionales para los comerciantes ambulantes en la clasificación internacional uniforme de ocupaciones (CIUO-88) no están presentes en las estadísticas oficiales.

¿Por qué los vendedores ambulantes pueden estar subestimados aún si están incluidos en las estadísticas oficiales?

  • Los vendedores ambulantes pueden informar que su “lugar de trabajo” es el hogar, en vez de la calle, o pueden no informar ningún lugar de trabajo.
  • Los vendedores ambulantes pueden sentirse incómodos de informar su verdadera ocupación a los entrevistadores del gobierno.
  • Muchos trabajadores utilizan la venta ambulante como una ocupación secundaria, estacional, temporal o a tiempo parcial y, por consiguiente, no la reportan como una ocupación.

 

Aún donde las estadísticas oficiales  capturan a los vendedores ambulantes, es posible que subestimen la cantidad total de personas trabajando como comerciantes en una ciudad dada. Muchos trabajadores utilizan la venta ambulante como una actividad secundaria, estacional, temporal o a tiempo parcial para generar ingresos, y muchas de las encuestas sobre la fuerza de trabajo hacen preguntas sólo sobre las ocupaciones primarias. Además, aun si la pregunta sobre “lugar de trabajo” está incluida en un cuestionario de encuesta o de censo, muchos vendedores ambulantes reportan su hogar como lugar de trabajo. Otros vendedores ambulantes de plano no informan ningún lugar de trabajo. En estos casos, a pesar de trabajar como vendedores ambulantes, estos trabajadores pueden no estar incluidos en los estimados oficiales sobre el tamaño total de la población de vendedores ambulantes.

Otra fuente para explicar la subestimación en las cifras oficiales es el hecho de que muchos vendedores ambulantes se sienten incómodos de informar su verdadera ocupación en las encuestas de gobierno debido a los riesgos que enfrentan al trabajar en un espacio público. Por ejemplo, un vendedor ambulante puede identificarse como “microemprendedor”, en vez de vendedor ambulante al responder una encuesta oficial de gobierno. Las razones detrás de tal distorsión de la venta ambulante incluyen el temor a que sanciones (tales como cuotas, confiscación de mercancías, o incluso tiempo de prisión) podrían derivarse de reportar la venta ambulante como ocupación, así como el sesgo social presente en algunos países en contra de las ocupaciones informales.

Por último, aun si las estadísticas oficiales pudieran proporcionar el conteo nacional más confiable sobre comerciantes ambulantes, éste no siempre podría estar desglosado de manera que pudiera ser útil para los planificadores urbanos o las organizaciones de venta ambulante. Frecuentemente se puede distinguir entre áreas urbanas y áreas rurales, o áreas metropolitanas y áreas no metropolitanas, pero no entre ciudades en particular (fuera de la capital) o dentro de áreas en específico dentro de ciudades. En algunos países, es posible desglosar las encuestas nacionales de la fuerza de trabajo a nivel de ciudades en particular, pero solamente para la ciudad capital o las ciudades más grandes. Por ello, en muchas ciudades la única información sobre vendedores ambulantes disponible proviene de estimados no oficiales, con frecuencia realizados de manera ad-hoc.

 

Fuerzas motoras y condiciones de trabajo

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Las fuerzas motoras que fomentan la venta ambulante, al igual que en la economía informal como un todo, son diversas. Como argumenta la escuela de pensamiento “dualista”, muchos de los trabajadores pobres que ingresan a la venta ambulante lo hacen porque no pueden encontrar trabajo en la economía formal. La venta ambulante sirve, por lo tanto, como una ocupación de refugio, donde las bajas barreras de entrada hacen que sea posible ganar un ingreso de subsistencia. Los vendedores de frutas y verduras y otras mercancías de bajo nivel generalmente se encuadran dentro de esta categoría.

Otros ingresan a la venta ambulante porque ofrece una opción de empleo más flexible y alternativamente más atractiva que el trabajo remunerado o asalariado (como sostiene la escuela de pensamiento “voluntarista”) y/o porque lo ven como una manera de evitar los costos de operar un negocio formal (como sostiene la escuela “legalista”) (Chen 2006). Para muchas mujeres, la venta ambulante es una opción más viable aun donde el trabajo remunerado sea una posibilidad, debido a la flexibilidad de las horas de trabajo que les permite cumplir con sus necesidades familiares en el cuidado de dependientes.

Tal como sucede con otros grupos ocupacionales dentro de la economía informal, el sector de venta ambulante parece crecer durante tiempos de contracción económica. Este fue el caso en la reciente crisis económica mundial. A mediados de 2009, los socios del proyecto de Ciudades Inclusivas condujeron entrevistas de grupos focales con trabajadores informales en 10 países en desarrollo. La investigación encontró que muchos vendedores ambulantes experimentaron una reducción significativa de la demanda del consumidor, aunada a un importante incremento en la competencia, debido a que los nuevos desempleados recurrían a la venta ambulante como posible fuente de ingresos. Los hallazgos de este estudio se presentan en un informe titulado “Sin colchón que amortigüe la caída: La crisis económica global y los trabajadores de la economía informal”.

Una segunda ronda de investigaciones se llevó a cabo en 2010, donde se volvieron a entrevistar a la mayoría de las personas incluidas en el primer estudio. A principios de 2010, el nivel de demanda todavía no se había restituido para la mayoría de los vendedores, sin embargo muchos habían aumentado sus precios recientemente debido al costo más alto de las mercancías. Además, la competencia había aumentado debido a la entrada de nuevos vendedores y de tiendas de consumo, quienes intentaban agresivamente de atraer clientes durante la crisis. Los hallazgos de la segunda ronda se presentan en un informe titulado Afrontando la crisis: Recesión persistente, inflación creciente y la fuerza laboral de la economía informal. Para más información sobre este tema e historias personales, vea la página sobre vínculos con las crisis económicas.

Sin embargo, la crisis económica no puede ser la única explicación para el alto número de vendedores ambulantes, dado que ellos han sido durante siglos uno de los pilares de las ciudades alrededor del mundo. Parte de su existencia es impulsada por la demanda: cuando las limitaciones de tiempo, espacio o recursos no permiten a los consumidores comprar en las tiendas –o cuando los consumidores prefieren un ambiente al aire libre para hacer las compras– buscan en su lugar a vendedores ambulantes. Algunas de las personas más emprendedoras ingresan a la venta ambulante para responder a una demanda conocida.

 

Condiciones de trabajo y riesgos ocupacionales

Los vendedores ambulantes enfrentan tipos de riesgos particulares a sus medios de subsistencia debido al ambiente legal, físico y sociocultural en el que trabajan. El riesgo más apremiante y continuo para muchos de los vendedores ambulantes es la posibilidad de que las autoridades del gobierno local los remuevan a la fuerza de las calles o confisquen sus mercancías. Este riesgo de desalojo generalmente aumenta en el contexto de elecciones, megaeventos6, o intentos para embellecer los centros históricos de las ciudades7. Al igual que los operadores de negocios formales, los vendedores ambulantes son menos productivos en ambientes institucionales inestables en los cuales las reglas son irregulares e impredecibles.

Los comerciantes ambulantes además enfrentan más riesgos ocupacionales rutinarios. Muchos tienen que levantar y transportar cargas pesadas de mercancías desde y hacia el punto de venta todos los días. Los ambientes físicos en los que trabajan por lo general carecen de una infraestructura apropiada, como agua corriente limpia, sanitarios y remoción de residuos sólidos. Los vendedores ambulantes están expuestos a daños físicos debido a la provisión inadecuada de equipos contra incendio y la regulación inapropiada del tránsito en áreas comerciales. También están expuestos a altas concentraciones de contaminación atmosférica y a las inclemencias del clima8. Estos riesgos físicos afectan particularmente a los niños pequeños que deben acompañar a sus madres a vender en las calles.

La inestabilidad en los ingresos y las ganancias también son comunes para muchos de los vendedores ambulantes. El abuso por parte de las autoridades locales –incluyendo los desalojos, la confiscación de mercancía, y la exigencia de sobornos– es una fuente común de riesgo en los ingresos para los vendedores ambulantes. Los vendedores de mercancías perecederas son más vulnerables a pérdidas que los vendedores de no perecederos, y los vendedores de mercancías estacionales deben lidiar con fluctuaciones de oferta y demanda a lo largo del tiempo (Chen y Snodgrass 2001). Las vendedoras ambulantes a cargo de dependientes también resienten la pérdida de ingresos cuando disponen de menos horas para vender debido a sus responsabilidades en el hogar. Aquellas que deben trabajar jornadas largas –a veces entre 14 y 16 horas por día para poder llegar a fin de mes– experimentan un mayor riesgo a la salud debido a que pasan la mayor parte de su tiempo en las calles.

En términos generales, el estatus legal de los vendedores ambulantes puede servir como un puente entre su condición de empleo y la gama de riesgos de trabajo que enfrentan (ver figura abajo). Un vendedor con un puesto fijo en un mercado determinado, por ejemplo, con mayor probabilidad contará con una licencia o un permiso, y a su vez estará menos expuesto a cierto tipo de riesgos. Asimismo, un vendedor ambulante que trabaja como empleado vendiendo un tipo particular de producto, por ejemplo diarios, puede estar mejor protegido por la ley y, por lo tanto, ser menos vulnerable. La obtención de un estatus legal de algún tipo es, por lo tanto, una exigencia clave de las organizaciones de venta ambulante en muchas ciudades.

 

Políticas y programas

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Debates de política

La venta ambulante genera una enorme controversia en las ciudades alrededor del mundo (Bromley 2000). Como sucede en el caso de otros grupos ocupacionales dentro de la economía informal, el debate central sobre la venta ambulante gira en torno a la idea de la formalización. Si bien pueden encontrarse aquellos que apoyan la formalización en ambos lados de estos debates, existe poco consenso sobre qué es lo que la formalización debe conllevar. También existe un creciente reconocimiento de que la formalización probablemente no sea un camino apropiado para todos los vendedores ambulantes, y que las organizaciones de venta ambulante en las ciudades en el mundo están de hecho involucradas en un proceso constante de negociación sobre las condiciones de su formalidad (Roever 2005).

Los debates sobre la venta ambulante involucran el registro y la cobranza de cuotas, los derechos individuales vs. los colectivos, las regulaciones de salud y seguridad –especialmente cuando se trata de alimentos– y la planificación urbana y gobernanza. Para una discusión completa sobre estos debates, vea Debates claves sobre la venta ambulante.

Respuestas de política

El ambiente de política para los vendedores ambulantes en una determinada localidad está en función tanto del contexto legal como del ambiente político. En términos del contexto legal, muchos países tienen disposiciones constitucionales relacionadas con los derechos individuales al trabajo y de propiedad privada, y los derechos colectivos de espacio público y asociación económica, que afectan a los vendedores ambulantes. Pero aparte de estas disposiciones constitucionales, muy pocos países tiene una política nacional de venta ambulante (India es la excepción más visible; vea abajo). Más comúnmente son los estatutos y las ordenanzas a nivel provincial y local los que regulan el comercio ambulante. Estas leyes y ordenanzas cambian con frecuencia, y comúnmente resultan de procesos de planificación urbana que excluyen a los comerciantes ambulantes y a sus organizaciones.

El ambiente político también influye sobre el conjunto particular de políticas hacia la venta ambulante en cada localidad. En grandes ciudades y áreas metropolitanas, los esfuerzos para atraer capital extranjero a través de campañas para lograr el estatus de “ciudad de clase mundial” resultan generalmente en políticas que amenazan los medios de subsistencia de los vendedores ambulantes. En aquellos lugares donde los vendedores carecen de voz en el proceso de formulación de políticas y de visibilidad en los círculos políticos, su habilidad para influir los resultados políticos es limitada. En jurisdicciones locales, las políticas hacia la venta ambulante son contingentes y fluidas, menguando y fluyendo de acuerdo a resultados electorales y corrientes burocráticas.

En algunos países, las organizaciones de venta ambulante han realizado campañas exitosas a favor de prácticas de planificación inclusiva. Por ejemplo, la Asociación Nacional de Vendedores Ambulantes de la India (NASVI, por su sigla en inglés) realizó una campaña exitosa a favor de una Política nacional de venta ambulante, que fue aprobada primero en 2004, y luego revisada en 2009. La Corte Suprema de la India subsecuentemente emitió una resolución requiriendo que el gobierno aprobara una ley sobre la venta ambulante a más tardar el 30 de junio de 2011. Los procesos de planificación inclusiva a nivel de las ciudades incluyen la Política de Economía Informal de Durban (Lund y Skinner 2004) y el proyecto de Warwick Junction, también en Durban, Sudáfrica (Dobson y Skinner 2009). En algunos contextos locales, las organizaciones de venta ambulante han ganado influencia en las negociaciones acerca de la planificación urbana (Brown et al. 2010).

Respuestas programáticas

Organizaciones con base de miembros (OBM) de vendedores ambulantes y organizaciones de apoyo,  como WIEGO, han desarrollado formas para fortalecer la voz de los vendedores en la formulación de políticas, aumentando la visibilidad de los vendedores ambulantes en las estadísticas y promoviendo la validez de la venta ambulante mediante el reconocimiento legal de los vendedores y de sus organizaciones.

Los esfuerzos para fortalecer la voz de los vendedores ambulantes están organizados alrededor de las actividades de las organizaciones con base de miembros. A nivel internacional, StreetNet Internacional apoya los esfuerzos de los vendedores para fortalecer su voz en las políticas al promover el intercambio de información e ideas entre países y regiones. A nivel nacional, organizaciones como la Asociación de Mujeres Autoempleadas (SEWA, por su sigla en inglés) y NASVI en la India y en Kenia la Alianza Nacional de Vendedores Ambulantes y Comerciantes Informales de Kenia (KENASVIT, por su sigla en inglés) han llevado la voz de los vendedores al escenario político nacional a través de estrategias políticas y legales. A nivel local, proyectos como el Proyecto de renovación urbana de Warwick Junction en Durban, Sudáfrica, y el Proyecto de venta ambulante en la ciudad de Nueva York han ayudado a los vendedores ambulantes a desarrollar un modelo más participativo y consultivo de formulación de políticas urbanas.

WIEGO apoya los esfuerzos para fortalecer la voz de los vendedores ambulantes a través de sus varias áreas programáticas y a través de su involucramiento en el proyecto de Ciudades Inclusivas. El Programa de Organización y representación de WIEGO, por ejemplo, ha publicado (conjuntamente con StreetNet) una serie de libros de referencia delineando ideas prácticas de organización en la economía informal. El proyecto de Ciudades Inclusivas también ofrece materiales de referencia y herramientas para las organizaciones de vendedores ambulantes, incluyendo notas informativas sobre mejores prácticas e informes de investigación sobre organización.

Si bien la visibilidad de los vendedores ambulantes en las estadísticas continúa siendo limitada, WIEGO y sus socios, tanto en el proyecto de Ciudades Inclusivas, como en otros, han comenzado a levantar el perfil estadístico de los vendedores ambulantes a través de una variedad de actividades. La Serie de documentos de trabajo de WIEGO, por ejemplo, ha publicado perfiles estadísticos a nivel nacional y a nivel de ciudad que identifican a los vendedores ambulantes en las estadísticas oficiales (por ej., Wills 2009; Esquivel 2010. Las Notas estadísticas de WIEGO presentan resúmenes de otra información estadística disponible sobre los vendedores ambulantes. Para apoyar los esfuerzos locales para producir estadísticas, el Programa de políticas urbanas de WIEGO ha generado una serie de lineamientos para planificar censos de comerciantes ambulantes (Roever 2011). StreetNet Internacional llevó a cabo su propio censo de comerciantes ambulantes en Durban, Sudáfrica.

Establecer el reconocimiento legal de los vendedores ambulantes y de sus organizaciones es una estrategia clave en los esfuerzos programáticos para promover la validez del comercio ambulante. SEWA y NASVI, por ejemplo, han utilizado las cortes en la India para establecer el reconocimiento legal de los derechos de los vendedores ambulantes con el respaldo de la Corte Suprema. El Programa de Organización y representación de WIEGO ha respaldado estos esfuerzos a través de Proyecto de leyes e informalidad, y WIEGO está desarrollando un observatorio de leyes que incluye leyes de todo el mundo sobre los vendedores ambulantes. Fuera de la red de WIEGO, unas cuantas ONG de apoyo han emprendido iniciativas para mejorar la situación de los vendedores ambulantes y de mercado.

 

Organización y voz

En todo el mundo se pueden encontrar organizaciones de vendedores ambulantes. Algunos vendedores están organizados de acuerdo al espacio urbano en donde trabajan, como una calle, cuadra, mercado o área en particular. Otros vendedores están organizados de acuerdo al producto que venden. La mayoría de las organizaciones juegan un papel doble: internamente, ayudan a sus miembros a asegurar un espacio en la calle, tener acceso a mecanismos de crédito y de ahorro, y mejorar sus habilidades; y externamente, ayudan a mediar la relación de los vendedores con las autoridades locales.

Si bien las organizaciones de venta ambulante han existido durante décadas, algunas nuevas estructuras organizacionales están tomando forma en respuesta a los tiempos cambiantes. Un ejemplo es StreetNet Internacional, una alianza mundial de vendedores ambulantes cuyo objetivo es promover el intercambio de información e ideas acerca de asuntos críticos enfrentados por los vendedores ambulantes alrededor del mundo. Lea acerca de algunas de las actividades de organización de StreetNet Internacional. También existen muchos ejemplos de organización innovadores a nivel local y nacional. SEWA en la India y la Red de Mujeres de Perú atienden específicamente las preocupaciones de  las vendedoras ambulantes, quienes en muchas ciudades constituyen la mayoría de las personas en este sector.

Las organizaciones de venta ambulante también enfrentan muchos desafíos. Debido a que muchos vendedores ambulantes trabajan jornadas largas y generan pocos ingresos, les es difícil poder dedicar tiempo a sus organizaciones. Algunas organizaciones también luchan para construir instituciones democráticas perdurables donde la voz de todos pueda ser escuchada. Crecientemente, los vendedores ambulantes y sus organizaciones también enfrentan una competencia más intensa en las economías liberalizadas. No obstante, las redes sociales y conexiones interpersonales entre los comerciantes ambulantes ofrecen muchas oportunidades para establecer formas creativas de colaboración  (Aliaga 2002; Bayat 2004; Lindell, ed. 2010).


1 Por ejemplo, buhoneros (Venezuela), camelôs (Brasil), ambulantes (Perú) y muchos otros. También existen términos locales para tipos específicos de vendedores ambulantes, tales como tiangueros (México), quienes trabajan en mercados ambulantes semanales.

2 Los vendedores ambulantes corresponden, por lo tanto, principalmente a las celdas 3, 5, y 6 del marco conceptual de la OIT para la economía informal (OIT 2002; Hussmanns 2004). Una pequeña minoría de vendedores, los empleados de firmas formales, se  encuadrarían en la celda 2. Para un relato de los vendedores ambulantes que trabajan como empleados de compañías formales en la Ciudad de México, vea Stamm (2008).

3 Los cálculos se basan en el tipo de cambio promedio de 2000 y los ingresos promedio por hora asumen una jornada de 8 horas. Esta suposición puede sobrestimar los ingresos promedio por hora dado que muchos vendedores ambulantes trabajan más de 8 horas por día.

4 Los cálculos se basan en los precios del año 2000 y al tipo de cambio promedio de ese año.

5 Roever y Aliaga (2008), basado en datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) de 2006. Los ingresos promedio por hora están basados en una semana de 40 horas de trabajo, que fue el promedio informado por las vendedoras ambulantes encuestadas.

6 Vea, por ejemplo, “The Games versus the people”, The Economic Times (18 de septiembre de 2010) en relación con los Juegos de la Commonwealth en la India.

7 Vea, entre muchos otros, Bromley y Mackie (2009), Crossa (2009), y Middleton (2003) .

8 Para un ejemplo sobre cómo la exposición a la inclemencia del clima puede amenazar los medios de subsistencia de los vendedores, vea S. Aishwara, “Hawkers´ Livelihood Hit by Incessant Rain”, The Hindu (7 de diciembre de 2010).