En esta sección se estudian los vínculos recíprocos entre la informalidad y el crecimiento: el impacto de la economía informal en el crecimiento económico, y el impacto del crecimiento económico en la economía informal. ¿En qué medida y de qué modo contribuye la economía informal al crecimiento económico? ¿O es que la economía informal explica baja productividad y crecimiento lento? ¿Se reduce el tamaño de la economía informal durante periodos de crecimiento económico y se expande durante depresiones o contracciones económicas? En otras palabras, ¿es la economía informal anticíclica o procíclica?

El impacto de la economía informal en el crecimiento económico

Hay una creencia bastante extendida de que la economía informal tiene una productividad baja y, por lo tanto, contribuye al bajo crecimiento en los países (Levy 2007). La cuestión de la productividad es importante tanto para el país en su conjunto, como para los trabajadores individuales y sus familias, porque fija un límite para los niveles de vida que pueden esperar. En muchos contextos, las empresas y los trabajadores en la economía informal son menos productivos que las empresas y los trabajadores formales. Pero si queremos mejorar los salarios individuales, los ingresos de los hogares y el crecimiento en general, existe la necesidad de examinar por qué es así esto y qué significan “productividad” y “crecimiento productivo” en la economía informal.

Para empezar es importante considerar todos los factores de la producción y no solamente el trabajo. Comparados con los trabajadores y las empresas formales, los trabajadores y las empresas informales tienen menos factores de producción, o menos valiosos, como capital, tierra y tecnología, aparte de su propia mano de obra. En segundo lugar, también tienen menos poder de negociación para exigir su parte del valor agregado. A menudo, los empleadores, los intermediarios en la cadena logística y particularmente las principales empresas en la parte más alta de dicha cadena se apoderan del valor de su producción. En tercer lugar, las definiciones –y medidas– de la productividad varían de sector a sector. También existen pocas medidas directas de la productividad de la fuerza laboral informal: la mayoría de los analistas usa sustitutos (proxies) o suposiciones (James Heintz, comunicación personal).

Medir la productividad de la economía informal requiere el replanteamiento de las definiciones y mediciones de la productividad. Por ejemplo, ¿cuál es el valor de los servicios informales que dominan la economía informal no agrícola en la mayoría de los países? Considere la productividad de una vendedora ambulante que depende de cuánto vende en un periodo determinado. Esto tiene poco que ver con su mano de obra, capital, equipo o tecnología. Está relacionado con el acceso al mercado, la demanda agregada, el poder adquisitivo, y la intensidad de la competencia. Medir su “productividad” es, desde un punto de vista cualitativo, diferente que medir la cantidad de mandioca que produce un campesino en su terreno o el número de prendas de vestir que una trabajadora industrial tercerizada produce en su casa (James Heintz, comunicación personal).

Aunque la economía informal esté asociada con baja productividad y países de bajos ingresos, contribuye al crecimiento y se está volviendo más importante en países con ingresos altos. Se necesita más trabajo para mejorar los conceptos, las medidas y los métodos para medir la contribución de la economía informal. Las estimaciones de mediados de la década de 1990 de la contribución de las empresas informales al PIB no agrícola en 26 países de África, Asia y América Latina variaron del 17% en la República de Corea, hasta el 58% en Ghana (estimaciones de Jacques Charmes para la OIT 2002). Pero estas estimaciones no incluyen la contribución de la fuerza laboral informal fuera de las empresas informales. Para medir adecuadamente la contribución de la economía informal al PIB se necesitan mejores estimaciones de la contribución de las empresas informales, así como estimaciones de la contribución de los trabajadores en la economía informal, fuera de las empresas informales en las empresas formales, en las cadenas de valor mundiales, en los hogares (p. ej., trabajadoras del hogar), en la agricultura y en actividades secundarias. La siguiente tabla proporciona estimaciones de la contribución del sector informal al sector comercial en nueve países a finales de 1990.

 

El sector informal como porcentaje de:
Empleo total en el
sector comercial (%)
Valor agregado del total
del sector comercial (%)
ÁFRICA
Benín 99 70
Burkina Faso 95 46
Chad 99 67
Kenia 85 62
Malí 98 57
Túnez 88 56
ASIA
India 96 90
Indonesia 93 77
Filipinas 73 52

 

Además, para valorar plenamente la contribución de la economía informal también hace falta comprender y medir sus contribuciones indirectas. Después de todo, la economía informal proporciona mano de obra, insumos, productos y servicios de bajo costo tanto a las empresas formales como a las informales, así como productos y servicios de bajo precio al público en general, especialmente a los sectores más pobres. También contribuye a la preservación ambiental y al desarrollo sostenible. De hecho, la contribución de la fuerza laboral informal, tanto directa como indirecta, es bastante alta en ciertos sectores. Para obtener información sobre la contribución de las personas que laboran en la construcción, a domicilio, en la venta ambulante, el reciclaje y como trabajadoras del hogar, vea las secciones correspondientes de este sitio web bajo grupos ocupacionales.

El impacto del crecimiento económico en la economía informal

Se suele suponer que la economía informal es anticíclica; es decir, que se expande durante las crisis económicas y se contrae durante los periodos de crecimiento económico. Sin embargo, los análisis recientes de datos a través del tiempo de diferentes países en desarrollo parecen indicar una imagen más compleja y dinámica con variaciones sustanciales en los patrones de informalización entre países. Como era de esperarse, las fuertes crisis económicas están asociadas con un aumento del empleo informal. Pero en algunos países, índices estables de crecimiento económico están vinculados con un aumento en el empleo informal. Esto se debe a que ciertas formas de empleo informal aumentan durante las recesiones económicas –incluyendo tanto las actividades informales de supervivencia como las actividades subcontratadas y tercerizadas debido a que las empresas formales tratan de hacer frente a la recesión–. Algunas otras formas de empleo informal, tales como las empresas pequeñas más emprendedoras, así como las actividades subcontratadas y tercerizadas vinculadas con el sistema de producción mundial, aumentan durante los repuntes de la economía.

Los países en desarrollo

Tres pares de economistas analizaron recientemente los vínculos entre el índice de informalidad y el índice de crecimiento en dos momentos en diferentes conjuntos de países: James Heintz y Robert Pollin (2003) en veinte países en desarrollo; Rosanna Galli y David Kucera (2003) en catorce países latinoamericanos; y Norman Loayza y Jamele Rigolini (2006) en dieciocho países en desarrollo y 24 países desarrollados (de ingresos altos).

Heintz y Pollin encontraron que en la mayoría de los países en desarrollo (14 de 20) se intensificó la informalización; en cuatro disminuyó; y en dos no se registraron cambios o fueron pocos. La informalización aumentó en tres países con tasas de crecimiento per cápita aceptables (>2%) y disminuyó en dos países con tasas de crecimiento per cápita pobres (<1%). “Estos patrones parecen indicar que el empleo informal ha aumentado más rápido que el empleo formal incluso en países con índices de crecimiento fuertes” (Heintz 2006:17). Los autores concluyeron que “las tasas más altas de crecimiento se asocian normalmente con un menor aumento en el índice de informalización. Cuando hay niveles de crecimiento muy altos, la informalización podría disminuir” (Ibid:18; Heintz y Pollin 2003). Pero también hacen notar que tales comparaciones entre países no incluyen todos los tipos de empleo informal: los datos disponibles a menudo excluyen particularmente la producción por cuenta propia y el empleo asalariado informal, especialmente el trabajo tercerizado. Altos niveles de crecimiento impulsados por la producción para la exportación pueden estar vinculados con el aumento de ciertos tipos de empleo informal: particularmente el trabajo tercerizado para cadenas logísticas mundiales (vea a continuación también la evidencia de Túnez).

Galli y Kucera encontraron tanto aspectos anticíclicos (actividades subordinadas y de supervivencia), como aspectos procíclicos (actividades independientes y subordinadas) de la informalidad. Resaltan que se producen cambios de composición en la naturaleza de la informalidad a lo largo de los ciclos económicos. También notan que la economía informal tiene una capacidad limitada de absorción y llega a saturarse durante las recesiones profundas. Loayza y Rigolini encontraron que la economía informal sirve como un amortiguador que se expande en recesiones económicas, y como un mecanismo de ajuste durante regímenes tributarios temporalmente altos. En lo que se refiere a las tendencias a más largo plazo, encontraron que la economía informal es más grande en países con un PIB más bajo per cápita, con altos costos de formalidad (regulaciones comerciales rígidas), y con una supervisión insuficiente de la informalidad (sistemas de política y judicial débiles).

En suma, los patrones cíclicos no explican plenamente la tasa de informalización; también influyen los factores estructurales. En cuanto al trabajo autónomo informal, existe una noción generalizada de que la burocracia excesiva y las regulaciones costosas son las que impulsan la informalidad. Pero la liberalización económica está vinculada con menos regulaciones, no más. Entonces, ¿qué contribuye al trabajo autónomo informal estructural? Primero, los mercados en los cuales compiten las empresas informales más pequeñas a menudo no están desregulados en al menos la primera generación de las reformas económicas: con frecuencia permanecen fuera del alcance o del control del gobierno (p. ej., la venta ambulante tradicional en muchos países en todo el mundo) o bajo el control del gobierno (p. ej., productos forestales menores en la India). En segundo lugar, la gente se dedica al trabajo autónomo en la economía informal cuando pierde un trabajo (que sucede tanto bajo condiciones de crecimiento económico como de declive o estancamiento económico) o cuando necesitan complementar sus ingresos. En lo que se refiere al empleo asalariado informal, ciertas formas de trabajos subcontratados y tercerizados están asociados al sistema de producción y liberalización del comercio mundial.

Los países desarrollados

Pocos estadísticos del trabajo, economistas y otros observadores en los países desarrollados utilizan los conceptos de sector informal o empleo informal: el concepto más común es el de trabajo “atípico”. Y las categorías más comunes de trabajo atípico para las que se dispone de datos oficiales son trabajo autónomo, trabajo a tiempo parcial y trabajo temporal. Aunque no todos los trabajadores a tiempo parcial y trabajadores temporales tienen empleos informales, en el sentido de que se encuentran desprotegidos, muchos reciben pocas prestaciones laborales o poca protección (si es que reciben alguna)1. En los países desarrollados no se dispone fácilmente de datos comparables sobre otras categorías de empleo que son aún más propensos a ser de naturaleza informal, por ejemplo, el trabajo contratado, el trabajo industrial tercerizado y el trabajo a jornal ocasional.

En América del Norte, la Unión Europea (UE) y otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la información disponible indica que la fuerza laboral se ha vuelto más flexible o más informal. En estas regiones los estadísticos e investigadores usan el concepto de trabajo “atípico” para las formas de trabajo que son flexibles o informales. El término “atípico”, tal como se usa comúnmente, incluye a) trabajos que implican un arreglo laboral sin contrato seguro, que difiere del empleo regular, por todo el año, a tiempo completo con un solo empleador; y b) trabajos autónomos con o sin empleados (Carré y Herranz 2002). Las categorías comunes de trabajo asalariado atípico son el trabajo temporal, el trabajo a plazo fijo y el trabajo a tiempo parcial. Cada vez más se incluye también el trabajo subcontratado interempresarial en el sector de los servicios (como servicios de limpieza y atención domiciliaria) y en el sector manufacturero (como la confección de ropa y el ensamblaje electrónico). Sin embargo, los datos sobre las categorías de trabajo atípico tratadas a continuación, que muy probablemente son informales (es decir, desprotegidas), no están fácilmente disponibles en los países desarrollados: el trabajo asalariado informal para empresas informales (empleados de los trabajadores autónomos), para hogares (trabajadoras del hogar), o para empleadores no fijos (jornaleros ocasionales).

A continuación se presenta una breve síntesis de las tendencias en tres categorías de trabajo atípico en Europa (Carré 2006; Carré y Herranz 2002).

Trabajo a tiempo parcial: Desde principios de 1970 ha habido un crecimiento notable en la proporción de trabajadores a tiempo parcial en el empleo total. En 1998, los trabajadores a tiempo parcial representaron el 16% del empleo total en los países de la UE y el 14% del empleo total en los países de la OCDE.

Empleo temporal: Para la UE en su conjunto, y en la mayoría de las naciones de la UE, el porcentaje de trabajadores con empleo temporal, incluyendo la contratación directa y la contratación por agencia, aumentó entre mediados de la década de 1980 y finales de la década de 1990. Para 1998, el empleo temporal representaba alrededor del 10% del empleo total en los países de la UE.

Trabajo autónomo: El trabajo autónomo, incluyendo tanto a empleadores como a trabajadores por cuenta propia, ha aumentado en muchos países de la OCDE en los últimos 25 años2. En efecto, fuera de la agricultura, el trabajo autónomo ha crecido a un ritmo más rápido que el empleo total en 14 (de 24) países de la OCDE en donde había datos disponibles. Además, al igual que el trabajo autónomo, el porcentaje del trabajo autónomo por cuenta propia dentro del trabajo autónomo total también ha crecido. Como resultado, hoy en día en los países de la OCDE hay más trabajadores por cuenta propia que empleadores entre las personas con un trabajo autónomo.

Informalización de los mercados laborales desglosado por sexo

En las últimas dos décadas se ha visto un aumento notable en la participación de la mujer en la fuerza laboral: principalmente en el continente americano y Europa occidental, y de forma más moderada en la África subsahariana, y en el sudeste y este de Asia (Heintz 2006; UNRISD 2005). Solamente en dos regiones –en el este de Europa y el sur de Asia– la participación de la mujer en la fuerza laboral de hecho ha disminuido. El aumento marcado en la participación de la mujer en la fuerza laboral ha dado lugar a la noción de la “feminización de la fuerza laboral”. Pero esta noción se ha definido y utilizado de dos maneras distintas. En primer lugar, para referirse a la situación en la que la tasa de participación de las mujeres en la fuerza laboral aumenta con el tiempo en comparación con la tasa de los hombres. En segundo lugar, para referirse a la situación en la que la estructura de la fuerza laboral se “feminiza”; es decir, cuando los trabajos asumen características asociadas con el trabajo de las mujeres, como salarios bajos, – (Heintz 2006; Standing 1989, 1999).

Si existe o no existe un nexo causal entre el aumento en la participación de las mujeres en la fuerza laboral y la precariedad o informalidad creciente del trabajo no queda claro, y ha sido objeto de debates apasionados. ¿Existe algún nexo entre la expansión de la participación de las mujeres en la fuerza laboral y la informalización de los mercados laborales durante las últimas dos décadas o representan dos procesos paralelos pero distintos? La segmentación generalizada de los mercado laborales por sexo, que se analiza a continuación, parece indicar que el trabajo de las mujeres no sustituyó simplemente al trabajo de los hombres. Más bien, sugiere que un proceso paralelo ha funcionado, creando oportunidades de empleo informal de baja remuneración y calidad (principalmente) para mujeres (Heintz 2006; Standing 1989, 1999).

No se encuentran disponibles estimaciones de los cambios a través del tiempo en el grado de informalización dentro de la fuerza laboral de las mujeres y de los hombres. Sin embargo, un análisis de las tendencias en el mercado laboral de Túnez, con un enfoque especial en el empleo informal, indica qué tipo de análisis se requiere y las tendencias que podrían encontrarse en otros lugares.

Comprendiendo las variaciones: El ejemplo de Túnez

Entre 1975 y 1997, el empleo informal en Túnez creció a un ritmo muy rápido. Durante la crisis económica de la década de 1980, la participación del empleo informal aumentó, y en 1989 llegó a representar casi el 40% del empleo no agrícola. Esta tendencia confirmó la noción convencional de que la economía informal es anticíclica; que se expande durante las crisis económicas y se contrae durante periodos de crecimiento económico. No obstante, durante el periodo de rápido crecimiento económico y la liberalización comercial de la década de 1990, la participación del empleo informal creció aún más rápido, llegando a representar más del 47% del empleo no agrícola en 1997. En pocas palabras, mientras el empleo informal creció a una tasa anual de más del 5% a finales de las décadas de 1970 y 1980, creció a una tasa anual del 7,5% entre 1989 y 1997 (Charmes y Lakehal 2003).

¿Cómo se puede explicar esta aparente contradicción? Los autores argumentan, sustentados en datos, que la distinción entre el empleo informal dentro del sector informal (es decir, empresas pequeñas no registradas) y el empleo informal fuera del sector informal está detrás de esta aparente contradicción. Entre finales de las década de 1970 y la de 1980 el empleo informal dentro del sector informal fue en gran medida el que creció. Sin embargo, durante el crecimiento económico de la década de 1990 el empleo informal fuera del sector informal fue el que en gran medida creció: particularmente el trabajo informalizado y subcontratado para empresas más grandes, en su mayor parte no declarado. En 1997, menos de la mitad de la fuerza laboral informal (46%) trabajaba en pequeñas empresas informales (es decir, el sector informal), mientras más de la mitad (54%) lo hacía como trabajadores informales no declarados tanto para empresas formales como informales; la mayoría de estos trabajadores son trabajadoras tercerizadas para empresas orientadas a la exportación. En pocas palabras, la evidencia de Túnez parece indicar que si bien el empleo dentro del sector informal puede ser anticíclico, el empleo informal fuera del sector informal puede ser procíclico (Charmes y Lakehal 2003).

El ejemplo tunecino confirma lo que los análisis de distintos países, anteriormente resumidos, sugieren: que ciertas formas de empleo informal –particularmente el trabajo subcontratado vinculado con el sistema de producción mundial– se expande durante los periodos de crecimiento económico, especialmente cuando el crecimiento está impulsado por el comercio y la liberalización financiera. Cabe señalar que las trabajadoras tienden a estar sobrerrepresentadas en los sistemas de producción mundial, por lo menos en las primeras fases de industrialización y liberalización comercial, cuando se otorga más importancia a la industria ligera orientada a la exportación y a los trabajadores poco calificados (y de baja remuneración) (Chen et al. 2005).


1Cabe señalar que el trabajo a tiempo parcial a menudo no es informal (es decir, desprotegido). En los países nórdicos, el trabajo a tiempo parcial es con frecuencia trabajo a largo plazo con protección social. En los EE.UU., sin embargo, los trabajadores a tiempo parcial reciben pocas prestaciones: a mediados de la década de 1990, menos del 20% de los trabajadores a tiempo parcial regulares contaban con pensiones o seguros médicos patrocinados por el empleador (Hudson 1999).

2Los estadísticos distinguen tres subcategorías principales de trabajo autónomo: 1) “empleadores”, personas autónomas que emplean a otras personas; 2) “trabajadores por cuenta propia”, que no contratan a otras personas; y 3) “trabajadores familiares auxiliares no remunerados”. Sin embargo, muchos análisis estadísticos, como aquellos de la OCDE presentados por Carré 2006, excluyen a los miembros de la familia porque son considerados “asistentes” y no “empresarios”. Ya que en la mayoría de los contextos la mayor parte de los trabajadores familiares no remunerados son mujeres, esta exclusión no hace justicia al nivel real de la participación y de la iniciativa empresarial de las mujeres en la fuerza laboral (Carré 2006).