En la Ciudad de México los recicladores informales se encuentran en 3 fases comprendidas dentro del servicio público de limpieza de la ciudad: Recolección puerta a puerta; plantas de selección y tratamiento; y en el destino final.

El proyecto “Protegiendo los derechos humanos de las recicladoras y los recicladores en América Latinase enfoca en la etapa de recolección, en donde se encuentran los denominados trabajadores voluntarios, quienes realizan recolección domiciliaria de residuos sin recibir un salario del gobierno y sin tener un contrato para ello,  y obtienen sus ingresos de la selección y comercialización de materiales reciclables.  Este tema ha sido descrito por la Recomendación 07/2016 de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

 

Adicionalmente, la incineración de residuos, es uno de los temas que se ejemplifican en la Ciudad de México, frente al anuncio que en septiembre de 2017 el gobierno de la Ciudad de México ha realizado sobre el inicio de la construcción de la planta de incineración más grande de América Latina en manos de la empresa Veolia. Ante una política ineficiente de reciclaje de residuos y una falta de reconocimiento de los recicladores informales como trabajadores, la amenaza al medio ambiente, a la salud, pero en especial a los medios de subsistencia de los recicladores informales, por parte de un incinerador, son altos.

Como ha sucedido ya en otras partes del mundo con condiciones similares, la alimentación de estos incineradores se da con materiales de alto contenido calorífico, muchas veces reciclables, privilegiando su conversión a energía antes de su reciclaje y por lo tanto, menor impacto al medio ambiente por el menor consumo de materias primas.