Organización en la economía informal

 

La organización les da a los segmentos más pobres de la clase obrera –a aquellos trabajando en la economía informal, y especialmente a las mujeres– una manera de ser vistos y escuchados por los tomadores de decisiones que tienen el poder de afectar a sus vidas.

De manera creciente, los trabajadores se están reuniendo para formar organizaciones con base de miembros (OBM). Las OBM son “aquellas organizaciones en las que los miembros eligen a sus líderes, y que operan de acuerdo a principios democráticos que hacen que los titulares elegidos rindan cuentas a la membresía” (de Marty Chen et al. 2007, Membership-Based Organizations of the Poor). Una OBM se puede distinguir de una ONG convencional, la cual, por bien intencionada y efectiva que sea, opera como una entidad externa y no está compuesta por una base de miembros que se compone de aquellas personas a quienes sirve. Como dijo Ela Bhatt, la fundadora de SEWA, de las OBM: “[…] los miembros […] son los usuarios de los servicios de la organización, sus administradores y sus dueños”.

 

Historia

La organización de los trabajadores en la economía informal tiene una larga historia. En Organizing Informal Workers: Historical Overview, Dan Gallin señaló: “[…] no hay nada en especial en la historia acerca de la organización de trabajadores en la economía informal, por el simple motivo de que al comienzo todos los trabajadores eran informales” (Gallin 2011: 1).

En los albores de la era capitalista industrial en la Europa del siglo XVIII, y más tarde en el resto del mundo, toda la economía era informal. Los trabajadores se organizaron en sindicatos, lucharon y conquistaron derechos y la situación empezó a formalizarse. Sin embargo, muchas mujeres quedaron excluidas de este proceso y permanecieron en lo que llegó a llamarse economía informal, dedicándose a trabajos con salarios bajos como el trabajo del hogar y el trabajo a domicilio (Gallin 2011).

La organización internacional de los trabajadores en la economía informal es un fenómeno relativamente reciente. Empezó a cobrar fuerza en la década de 1990, pero tiene sus raíces en la formación de la Asociación de Mujeres Autoempleadas (SEWA) en 1972.

Eventos claves en la historia organizativa reciente

Década de 1970: SEWA de la India fue la organización pionera que ganó reconocimiento como sindicato ya desde 1972 en el estado de Gujarat de la India.

Década de 1980: SEWA empezó a avanzar en el movimiento sindical internacional cuando logró la afiliación a la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA) en 1983. Esto fue un paso importante: por primera vez se reconocían a los trabajadores por cuenta propia e informales dentro del movimiento sindical como trabajadores con el derecho a formar sindicatos. Las trabajadoras del hogar se habían organizado en sindicatos en muchas partes del mundo, pero su voz era débil.  En 1988, con la realización de su primer Congreso, la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLACTRAHO) les dio una voz más fuerte a las trabajadoras del hogar de esa región. También en este periodo, los recicladores empezaron a organizarse en cooperativas en América Latina.

Década de 1990: Los trabajadores a domicilio empezaron a hacerse notar en la década de 1990 al establecer HomeNet Internacional (1994), y al abogar de manera exitosa a favor de un Convenio de la OIT sobre el trabajo a domicilio (C177), que fue adoptado en 1996. La marcha se aceleró cuando se estableció WIEGO para apoyar a los trabajadores en la economía informal en 1997. Los vendedores ambulantes celebraron su primera conferencia internacional en 1995, y en 2000 se creó la asociación StreetNet, abriendo camino a la fundación de StreetNet Internacional en 2002. Los recicladores en América Latina intensificaron su organización con el establecimiento de cooperativas en la década de 1990. Mientras tanto el movimiento sindical y la OIT empezaron a reconocer que la fuerza laboral informal estaba creciendo y que ya no podía ser ignorada.

Década de 2000: La organización de los trabajadores en la economía informal empezó a cobrar fuerza a nivel regional, nacional e internacional. Un evento clave fue la aprobación de una Resolución y Conclusiones relativas al trabajo decente y la economía informal en la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) en 2002, en la que se reconoció a los trabajadores en la economía informal –tanto los asalariados como los trabajadores por cuenta propia– como trabajadores con los mismos derechos a un trabajo decente como los otros trabajadores. Las distintas actividades de movilización que ocurrieron en preparación de la CIT 2002 ayudaron a desarrollar la organización colectiva en diferentes partes del mundo.

El número de organizaciones comunitarias de trabajadores en la economía informal aumentó rápidamente en este periodo. También aumentaron las actividades de creación de redes nacionales e internacionales. En América Latina se crearon movimientos nacionales de catadores o recicladores, y en 2004 se fundó la Red Latinoamericana de Recicladores. Si bien HomeNet Internacional desapareció en 2000, en el mismo año se fundó HomeNet del Sur de Asia tras un diálogo regional exitoso con empleadores y gobiernos que llevó a la Declaración de Katmandú. En 2006 las trabajadoras del hogar se reunieron a nivel internacional; esto llevó a un acuerdo relativo a la formación de su propia red internacional, la Red Internacional de Trabajadoras del Hogar (IDWN, por su sigla en inglés).  La primera Conferencia mundial de recicladores se celebró en 2008, dando por resultado constantes intercambios a nivel mundial.

Década de 2010: El movimiento sigue creciendo. Los trabajadores en la economía  informal son cada vez más visibles y reconocidos, y están obteniendo logros concretos. En 2009, 2010 y 2011 los recicladores presentaron sus peticiones en las conferencias de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Asimismo, en 2011 las trabajadoras del hogar ganaron una importante victoria cuando la CIT aprobó un Convenio de la OIT sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos, y en 2013 transformaron la IDWN en la primera federación global dirigida por mujeres. Para más información vea: FITH: ¡Ha nacido la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar!

La necesidad de organizarse

Los segmentos más pobres de la clase trabajadora –aquellos que trabajan en la economía informal, y especialmente las mujeres– son aquellos que menos posibilidad tienen para hacerse escuchar por los formuladores de políticas, los gobiernos, los empleadores, las agencias internacionales y otros con el poder de afectar a sus vidas. Estos trabajadores enfrentan múltiples retos, incluyendo ingresos bajos y precarios, costos altos, condiciones de trabajo precarias, falta de protección legal, numerosos riesgos legales y físicos, y a menudo una mala posición social. (Vea los diferentes grupos ocupacionales para obtener más información sobre las condiciones laborales.) Debido a la ausencia de organizaciones fuertes y la falta de apoyo fuerte de los sindicatos, la capacidad de los trabajadores pobres en la economía informal para impugnar sus condiciones es muy limitada.

Los trabajadores en la economía informal necesitan organizarse a fin de fortalecer la confianza y el poder para actuar de forma colectiva, ganar reconocimiento y tener una voz y representación efectivas. Necesitan organizarse para cambiar el entorno económico, normativo y legal hostil en el que trabajan. Necesitan organizarse para mejorar sus vidas y proteger sus medios de sustento.

Para ello es esencial desarrollar organizaciones democráticas y representativas con base de miembros (OBM) –sindicatos, asociaciones, cooperativas–, así como alianzas y redes nacionales e internacionales.

Beneficios de organizarse

El unir fuerzas en organizaciones democráticas con base de miembros (OBM) puede aportar muchos beneficios a aquellos que trabajan en la economía informal, y en particular a las trabajadoras. Cuando se les preguntó si el organizarse había mejorado las condiciones económicas y sociales de sus vidas, el 81% de los recicladores organizados de la red brasileña Cataunidos respondieron que  (Dias 2011).

“La sindicalización y el acto de crear organizaciones sensibles constituyen elementos cruciales en […] [el] empoderamiento económico, social y personal. Ello les permite [a los trabajadores en la economía informal] tomar medidas para avanzar y defender sus intereses, formular políticas que los beneficien y lograr que los formuladores de políticas les rindan cuentas en el largo plazo”.

Chen et al. 2005: 75
El Progreso de las Mujeres en el Mundo.

Beneficios económicos

El organizarse les permite a los trabajadores usar su fuerza colectiva para negociar mejores salarios y condiciones.

  • Junto con SEWA, los líderes de los trabajadores de bidi en la India negociaron con los contratistas y comerciantes para obtener un aumento del jornal de 8000 trabajadores de bidi (SEWA 2008). SEWA también negoció tarifas a destajo más altas y condiciones laborales más justas para los trabajadores subcontratados de la industria del vestido. Ello implicó negociaciones con el Comisario del Trabajo para exigir salarios mínimos, tarjetas de identidad y beneficios sociales para los trabajadores subcontratados de la industria del vestido (Ciudades inclusivas s.f.).
  • En Uruguay, el Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas (SUTD) negoció contratos colectivos, por primera vez en 2008 y de nuevo en 2010, fijando salarios mínimos y asegurando aumentos salariales, así como salarios por horas extras, entre otras cosas.
  • La monografía Empowering Women in an Insecure World: Joining SEWA Makes a Difference  de la Academia de SEWA contiene los resultados de una encuesta sobre ingreso social y seguridad de 2007-2008 en Gujarat (GSIS, por su sigla en inglés), que incluyó a 1407 personas. Esta encuesta reveló que las miembros de SEWA, en promedio, negociaron mejores tarifas y mejores condiciones laborales y que tenían más trabajo que los trabajadores que no eran miembros de SEWA.

El organizarse les permite a los trabajadores recibir mejores precios de quienes compran sus productos.

  • Los recicladores organizados pueden exigir precios más altos por los materiales que recuperan y venden. En Brasil, donde los recicladores han creado muchas cooperativas, los miembros de Coopamare –una de las más exitosas de estas cooperativas– ganan dos veces el salario mínimo del país (Medina 2005, citado en Chen et al. 2005).

El organizarse les ayuda a los trabajadores a aunar sus recursos limitados y aumentar su acceso a recursos financieros.

  • Como se comenta en el capítulo 5 de El Progreso de las Mujeres en el Mundo: “Los grupos de ahorro y crédito pueden ayudar a los trabajadores pobres a acceder a servicios de microfinanzas. Los productores que disponen de escaso capital pueden comprar materias primas a precios al por mayor al combinar sus compras. Los trabajadores sin tierras podrían comprar terrenos de manera colectiva y los agricultores que no pueden ingresar a los mercados de forma individual, pueden tener mayor acceso y poder de negociación como un  colectivo”. (Chen et al. 2005: 76).

Beneficios políticos

El organizarse les confiere mayor visibilidad y validez a los trabajadores en la economía informal, que a su vez les dota de influencia en la arena de las políticas.

  • Los trabajadores a domicilio organizados en el Reino Unido lucharon con éxito por el derecho de ser incluidos en la legislación sobre el salario mínimo nacional.
  • Los vendedores ambulantes han abogado ante funcionarios municipales por la protección de los derechos de los vendedores para ganarse la vida con el comercio en lugares públicos. En la India, la Alianza Nacional de Vendedores Ambulantes de la India (NASVI, por su sigla en inglés) tuvo influencia en la elaboración de una Política Nacional para Vendedores Ambulantes (Chen et al. 2005).
  • En el estado de Minas Gerais en Brasil, las organizaciones de recicladores pudieron ayudar en la creación de una legislación sobre una política de gestión de residuos sólidos que incluye artículos consagrados a la inclusión de los recicladores, la cual se convirtió en ley en 2009 (Dias 2011).
  • Los recicladores han logrado visibilidad y validez en el escenario mundial a través de OBM, redes y alianzas. Desde 2008, representantes de los recicladores han presentado sus demandas en conferencias relacionadas a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). En 2010-2011 la metodología del Mecanismo para un Desarrollo Limpio, que afecta los medios de sustento de los recicladores, fue revisada, y la alianza WIEGO y GAIA estuvo involucrada en facilitar la participación de los recicladores en este proceso.
  • En Durban, Sudáfrica, organizaciones de vendedores ambulantes, con el apoyo del grupo Asiye eTafuleni, de StreetNet, de sindicatos y de otras organizaciones de la sociedad civil, unieron fuerzas para luchar contra la amenaza de que se demolería el mercado de la Warwick Junction para construir un centro comercial formal, desplazando a los vendedores ambulantes. La propuesta del centro comercial fue abandonada posteriormente.

Beneficios de protección social

El organizarse permite a los trabajadores en la economía informal tener acceso a los sistemas de protección social existentes.

  • En la India, en la década de 1980 se puso en práctica la ley sobre el fondo de bienestar para los trabajadores de bidi y cigarros, denominada Bidi and Cigar Welfare Fund Act, y la ley sobre el impuesto de cigarros, denominada Cigar Cess Act. El fondo provee a los trabajadores de bidi de esquemas de seguridad social, tales como atención médica, cuidado de los niños y vivienda; se han puesto en práctica esquemas similares para otros sectores en la India. La encuesta sobre ingreso social y seguridad de Gujarat en 2007-2008 reveló que las familias que son miembros de SEWA tenían más probabilidad de beneficiarse de atención médica y de aprovechar los planes gubernamentales (SEWA Academy 2010).
  • Las organizaciones de las trabajadoras del hogar de Sudáfrica lucharon por años para que las trabajadoras del hogar tuvieran acceso a los beneficios de desempleo, muerte, salud y maternidad de acuerdo a la Ley sobre el seguro de desempleo (Unemployment Insurance Act). Lo consiguieron finalmente en 2003 (Chen et al. 2005)
  • PATAMABA, una OBM en las Filipinas, ayudó a los trabajadores a domicilio a organizarse y a obtener acceso al Sistema de Seguridad Social (SSS). Este sistema les permite a los trabajadores a domicilio autoempleados tener acceso a la seguridad social mediante un arreglo de una cuenta de débito automático que permite a los miembros usar los servicios de bancos asociados para realizar sus contribuciones a la seguridad social.

Las OBM pueden ofrecer sistemas de apoyo mejorados para sus miembros.

  • Grupos organizados administran escuelas, guarderías y centros de salud. La Asociación de las comerciantes de Accra en Ghana, por ejemplo, desarrolló un programa con el fin de cuidar de los niños mientras sus madres realizan sus actividades comerciales con fondos del ayuntamiento de Accra (Chen et al. 2005).
  • Algunas OBM pueden movilizar asistencia durante desastres o tiempos de crisis. Por ejemplo, después del devastador tsunami de 2004 la Siyath Foundation, un miembro de HomeNet del Sur de Asia que trabaja con tejedores de fibra de coco en Sri Lanka, distribuyó artículos de primera necesidad y prestó apoyo legal y psicosocial. También trabajaron con ONU Mujeres en la creación de un programa de rehabilitación de largo plazo que se centraba en organizar a los miembros en cooperativas y en mecanizar la producción de la fibra de coco (Chen et al. 2005).

Las OBM están a la vanguardia de los esfuerzos para ayudar a mejorar las condiciones laborales, incluyendo la promoción de la salud y seguridad ocupacional para los trabajadores en la economía informal.

  • La organización de recicladores KKPKP ha estado ocupándose de la salud y seguridad ocupacional del sector del reciclaje en Pune, India desde hace muchos años. KKPKP ha obtenido concesiones de la municipalidad de Pune, la cual ahora paga las primas del seguro médico de los recicladores de KKPKP y ha aceptado proveer equipo de protección básico a estos trabajadores. KKPKP estudia también temas de salud: por ejemplo cómo los métodos de recolección de residuos puerta a puerta pueden afectar las condiciones de salud y seguridad de los recicladores.

Beneficios intangibles

Los efectos positivos de organizarse pueden llevar a la mejora de la autoestima y el empoderamiento social y personal de los trabajadores en la economía informal.

  • El aumento en la organización y los trabajos de incidencia de los recicladores le han ayudado a este otrora denigrado grupo comprender la importancia de su contribución económica y ambiental (para obtener más información sobre esta contribución vea la sección sobre los recicladores).
  • Para las mujeres, un mayor poder de negociación y un mayor potencial de ingresos en el lugar de trabajo (aun cuando el lugar de trabajo sea el hogar) pueden traducirse en un incremento de poder en el hogar y la comunidad (Chen y Snodgrass 2001; Kabeer 1998, citado en Chen et al. 2005).
  • En general, las miembros de SEWA que respondieron la encuesta de GSIS de 2007-2008 tenían más confianza que sus colegas que no eran miembros de SEWA; tendían más a valorar y mejorar sus habilidades; eran menos propensas a aceptar la pobreza; y esperaban más de la vida y la sociedad (SEWA Academy 2010).

Las fuerzas que afectan las vidas y los medios de sustento de quienes trabajan en la economía informal se producen a nivel nacional, regional e internacional. Por ello es importante que los trabajadores se organicen a todos los niveles. A nivel individual, local y nacional, la organización puede ayudar a los trabajadores a intercambiar recursos para lograr mejores ingresos, negociar con los empleadores o autoridades para mejorar las condiciones laborales, así como influir en las políticas, programas y regulaciones que pueden tener un impacto directo sobre ellos. Mediante organizaciones regionales los trabajadores pueden compartir información y aprender de los éxitos en otros lugares, y al mismo tiempo influir en los tomadores de decisiones a nivel regional. Las redes internacionales dan a los trabajadores una voz fuerte y colectiva en el escenario mundial para fomentar cambios en los instrumentos y políticas internacionales, y, a través de ellos, en la legislación y las políticas nacionales. Un ejemplo para ello es la campaña reciente dirigida por IDWN, la Red Internacional de Trabajadoras del Hogar, para conseguir un Convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores del hogar (C189) que fue aprobado en la CIT de 2011.

Desafíos al organizar a trabajadores en la economía informal1

La organización de los trabajadores en la economía informal presenta muchos desafíos. Aunque muchos de ellos son específicos al sector o al contexto local, muchos son similares en todos los sectores y todas las regiones del mundo.

En primer lugar, hay desafíos políticos y conceptuales. La resolución de la CIT de 2002 ofreció una definición del empleo informal, y les confirió estatus y validez a los trabajadores en la economía informal. Sin embargo, no todos entienden o aceptan la resolución, y la situación se complica por la diversidad y los grados del trabajo informal, y las relaciones a veces poco claras entre empleadores y empleados. Las leyes laborales, así como algunos sindicalistas, a menudo consideran solamente a aquellos trabajadores que tienen una relación de trabajo clara, y descartan a los trabajadores autónomos y por cuenta propia.

Los trabajadores en la economía informal pueden no percibirse a sí mismos como trabajadores. Con frecuencia suele haber una falta de identidad trabajadora entre mujeres. Por ejemplo, las trabajadoras a domicilio podrían ver su trabajo como una extensión de sus quehaceres domésticos.

Las organizaciones a las que pertenecen los trabajadores en la economía informal tal vez no se identifiquen como parte del movimiento laboral formal. Esto sucede hasta con algunas organizaciones que actúan como sindicatos pero que tal vez prefieran no ser asociadas con las lealtades políticas del movimiento laboral “formal” en su sector y/o país, o que los miembros quizás desconfíen de los sindicatos.

Una falta de protección legal y de una contraparte clara en las negociaciones

Muchos trabajadores informales no tienen empleador –o, al menos, uno que sea obvio– con quien negociar. Asimismo, se encuentran fuera del marco protector de la ley laboral, y no existen indicadores claros que se puedan usar de referencia para obtener mejoras. Como la negociación colectiva es un elemento fundamental de las actividades de los sindicatos, estos factores crean desafíos prácticos y de percepción para los sindicatos tradicionales.

Donde sí hay empleadores, es posible que éstos traten mal a los trabajadores en la economía informal o que ignoren las leyes existentes. Además, las regulaciones existentes muchas veces existen no para ayudar a los trabajadores en la economía informal, sino para ponerles obstáculos. Esto es el caso, por ejemplo, para los vendedores ambulantes en espacios urbanos donde pueden enfrentarse al hostigamiento de parte de las autoridades. El hostigamiento o los empleadores hostiles pueden servir para impulsar la acción colectiva, o pueden crear un clima de miedo ante la organización, especialmente donde los trabajadores pueden ser despedidos y perder sus medios de sustento sin tener recursos de apelación.

Trabajadores vulnerables

Muchos trabajadores en la economía informal son pobres y tienen que trabajar jornadas largas –a veces en varios empleos– para sobrevivir, lo cual les deja poco tiempo para la organización. Los trabajadores migrantes quizás deben permanecer ocultos porque son indocumentados, lo que los hace particularmente vulnerables a la explotación y al hostigamiento. Asimismo, la competencia entre trabajadores –por ejemplo, vendedores ambulantes que venden los mismos productos o taxistas en la misma área– puede reducir la inclinación a trabajar colectivamente. Puede que se reúnan para enfrentar un reto particular o para oponerse a las autoridades en momentos de crisis, pero esta unidad de propósito puede acabarse cuando el problema se haya resuelto. Para lograr una acción colectiva continua los trabajadores tienen que percibir un interés común permanente.

Lugares de trabajo diversos

Los lugares de trabajo pueden ser muy pequeños, como en el caso de algunos trabajadores de la industria del vestido, o pueden ser domicilios particulares, como en el caso de las trabajadoras del hogar. Muchos trabajadores en la economía informal trabajan en lugares de trabajo dispersos (por ejemplo, los trabajadores a domicilio), móviles (por ejemplo, los vendedores ambulantes y los recicladores en las calles) o remotos (por ejemplo, los trabajadores agrícolas y los recolectores en los bosques). Un solo trabajador puede tener varios lugares de trabajo y varios “empleadores”. Todos estos factores aumentan la complejidad para reclutar miembros, para negociar mejores condiciones y para las estructuras y estrategias organizativas.

Gobernanza y liderazgo

Tradicionalmente, en algunos sectores y países los trabajadores en la economía informal se organizan en asociaciones locales. Sin embargo, es posible que no existan estructuras democráticas, por ejemplo el cumplimiento de reglas formales, como una constitución, o procesos para elegir a los líderes (Roever en Chen et al. 2007). Un liderazgo político o corrupto puede ser un problema, y estos líderes podrían resistir la afiliación a sindicatos más grandes. También es común que las mujeres sean excluidas de las posiciones de liderazgo.

Recursos

Muchos trabajadores en la economía informal son pobres –particularmente las mujeres– y por ello no tienen los recursos pagar para cuotas, y su capacidad de pagarlas se ve aún más comprometida en tiempos de crisis económicas o personales. Las organizaciones de los trabajadores en la economía informal a menudo no disponen de suficientes recursos para cubrir los costos del personal, del espacio y de las reuniones. También los sindicatos que prestan servicios a trabajadores en la economía formal y en la informal podrían no tener suficientes recursos financieros, y se podría llegar a pensar que los trabajadores en la economía informal agotan los escasos recursos.

A pesar de estos, y muchos otros, desafíos los trabajadores en la economía informal se están organizando y volviendo cada vez más visibles a nivel local, nacional e internacional.


1La sección sobre los desafíos está basada en el trabajo de Christine Bonner y Dave Spooner. 2008. “Organizing in the Informal Economy: A Challenge for Trade Unions,” International Politics and Society, IPG 2/11.