Descargue la versión de la declaración en PDF

La ausencia de servicios de cuidados, incluido el cuidado infantil, públicos, de calidad y que tengan en cuenta las cuestiones de género, es un obstáculo para los medios de sustento dignos de las trabajadoras de todo el mundo. Los costos y el tiempo de cuidado infantil siguen recayendo principalmente sobre las mujeres debido a las normas sociales prevalentes. La falta de servicios de cuidados combinada con una creciente población joven en algunas regiones, como el África subsahariana, ejerce una enorme presión sobre las mujeres y las niñas para que asuman más responsabilidades en los cuidados. La rápida urbanización y la migración están cambiando las estructuras familiares que previamente ayudaban con el cuidado infantil. A las mujeres, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, les afecta el doble que a los trabajadores y cuidadores cuando los gobiernos gastan menos en servicios públicos y las condiciones de trabajo se deterioran.

Es más probable que las mujeres encuentren trabajo en la economía informal, donde se concentran los empleos mal pagados y vulnerables, cuando no tienen acceso a protección social, como las prestaciones de maternidad. Deben continuar trabajando cuando sus hijos son pequeños. Sin servicios públicos de cuidado infantil de calidad, se enfrentan a decisiones difíciles. Las vendedoras ambulantes y de mercado pueden tener que llevar a sus hijos con ellas a pesar del ruido y el bullicio de los abarrotados mercados. Para las trabajadoras a domicilio, el hogar también es el lugar de trabajo y hay muchos materiales peligrosos utilizados en la producción que son dañinos para la salud de los niños pequeños. Las recicladoras y las trabajadoras del hogar a menudo no pueden llevar a sus hijos al trabajo y se ven obligadas a dejarlos con un pariente o pagar por servicios de cuidado infantil no regulados y de mala calidad. Para algunas mujeres y hombres del sector formal, las condiciones de trabajo también se están deteriorando. Por ejemplo, cada vez es más difícil disponer de licencias para el cuidado infantil debido a las malas condiciones de trabajo, incluido el uso de contratos precarios, en el sector formal. Tanto en el sector informal como en el formal, las trabajadoras hablan de la culpa, el estrés y la ansiedad que sienten por descuidar a sus hijos debido a sus jornadas de trabajo y bajos ingresos.

Dejar a un niño con un pariente o en un servicio de cuidado infantil tiene un costo para los hogares de bajos ingresos. El costo, de incluso los servicios de cuidado infantil no regulados y de mala calidad, puede ser tan alto para los trabajadores y trabajadoras que puede generar deudas. El cuidado de sus hijos mientras trabajan reduce la productividad de las trabajadoras en empleo informal y conduce a menores ingresos. Las mujeres pueden optar por trabajos más flexibles y mal remunerados para poder cuidar a sus hijos al mismo tiempo. Y consecuentemente ingresos menores y más irregulares, precisamente cuando necesitan los ingresos adicionales para cuidar a sus hijos. A largo plazo, el costo para las mujeres se refleja en sus menores ganancias y ahorros a lo largo de su vida. Para los niños pequeños, la falta de nutrición y cuidados adecuados puede dañar su desarrollo físico, mental y emocional. Es posible que los hermanos mayores, especialmente las niñas, tengan que cuidar a los pequeños en lugar de dedicar el tiempo a aprender y asistir a la escuela.

Proteger los ingresos de las mujeres cuando tienen niños pequeños a su cargo y apoyar el desarrollo infantil requiere una inversión en servicios públicos de cuidado infantil de calidad. Los servicios integrales de cuidado infantil con amplios horarios que se ocupan de la nutrición, la educación y aprendizaje temprano, el cuidado de la salud y la protección de los niños son un bien público que beneficia no solo a las mujeres trabajadoras y a sus hijos, sino también a la sociedad en general para enfrentar la desnutrición y criar niños sanos y educados que luego ingresarán al mundo laboral, capacitados y con confianza para contribuir a la sociedad como ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho. Aumenta los ingresos de las trabajadoras y ayuda a redistribuir las responsabilidades de cuidado infantil entre mujeres, hombres y el Estado. Además, la extensión de la provisión pública de cuidado infantil y la protección de los derechos de las trabajadoras del hogar, que también se dedican al cuidado de los niños, crea nuevas oportunidades de trabajo digno en el sector de los cuidados y otros sectores de la economía a través de efectos multiplicadores.

Todas las personas necesitan sistemas de protección social que las protejan a medida que trabajan y asumen responsabilidades de cuidado a lo largo de sus ciclos de vida. Esto incluye atención pre, peri y postnatal, beneficios de maternidad, subvenciones para niños y servicios de cuidado infantil. Las transferencias en efectivo o en especie para niños y sus cuidadores tienen un efecto positivo limitado en ausencia de servicios públicos de cuidado infantil de calidad. Los servicios públicos de cuidado infantil, de calidad y que tengan en cuenta las cuestiones de género, para todos y todas las trabajadoras son una inversión inmediata y necesaria para promover la igualdad de género, proteger los medios de vida de las trabajadoras y mejorar la calidad del trabajo de las mujeres.

Declaración conjunta de la reunión internacional de WIEGO – FES sobre Cuidado infantil
para los y las trabajadoras en empleo informal – 1-3 de noviembre de 2017.

 

 

Estas organizaciones se han registrado. Para agregar el nombre y el logotipo de su organización, envíe un correo electrónico a childcare@wiego.org